Los países deben centrarse en políticas en el mercado laboral para ayudar a los refugiados y mejorar las acciones coordinadas para combatir la inmigración ilegal, afirma la OCDE

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Los flujos migratorios a los países de la OCDE han disminuido un poco por vez primera desde 2011, alrededor de 5 millones de nuevos migrantes permanentes en 2017 contra 5.3 millones en 2016. Según un nuevo informe de la OCDE, esta tendencia se debe principalmente a una disminución importante en las nuevas solicitudes de asilo, 1.2 millones de solicitudes en comparación con 1.6 millones en 2016.

La edición de 2018 de Perspectivas de la migración internacional señala que solo alrededor de la mitad de las solicitudes de asilo se registran en Europa, mientras que ha habido un gran aumento en Estados Unidos (+26%), Australia (+29%) y Canadá (+112%). Los países miembros de la OCDE albergan en la actualidad aproximadamente a 5.5 millones de refugiados, más de la mitad de los cuales están en Turquía.  Los tres países de los cuales proceden principalmente los solicitantes de asilo son Afganistán, Siria e Irak.

“Los países han progresado en cuanto a las iniciativas de integración y fortalecimiento relacionadas con mejorar las habilidades lingüísticas y reconocer la preparación académica”, dijo Angel Gurría, Secretario General de la OCDE, al presentar el informe en París con motivo del Día Mundial de los Refugiados. También subrayó “la necesidad de una mayor cooperación con los empleadores sobre la integración”, como se destaca en el reciente plan de acción conjunta OCDE-ACNUR para ampliar las oportunidades de empleo para los refugiados. El Secretario General también hizo un llamado por “una mayor y mejor coordinación entre los países receptores para enfrentar los flujos migratorios, especialmente en la Unión Europea”.

La opinión pública en muchos países sigue preocupada por las repercusiones sobre el mercado laboral de la afluencia de nuevos migrantes y los efectos de la migración irregular. El informe analiza, por vez primera, el impacto de la reciente llegada de esos refugiados sobre los mercados laborales de los países de acogida. Para los países europeos, el impacto de esta afluencia de refugiados en el mercado laboral será menor y se concentrará en la población activa, que aumentaría en no más del 04% para diciembre de 2020. Considerando las bajas tasas de participación de los refugiados, el impacto sobre los mercados laborales en su totalidad sería más limitado, alrededor del 0.24%.

Sin embargo, en algunos países y sectores, de manera señalada entre los hombres jóvenes con pocos estudios en Austria y Alemania, se espera que el impacto sea mayor, de hasta 15%.   Instituir medidas eficaces de integración en el mercado laboral para los refugiados más vulnerables debe ir acompañado de políticas de fortalecimiento para apoyar a esos grupos, en particular, en materia de capacitación y adquisición de habilidades, según el informe.

Además del desafío de la integración en el mercado laboral, el informe también señala la importancia de combatir la inmigración irregular, incluso el empleo ilegal de trabajadores extranjeros. La edición de 2018 examina las medidas aplicadas por los países de la OCDE para prevenir, controlar y sancionar el empleo de extranjeros en una situación irregular.

La falta de datos y perfiles de las personas que permanecen y trabajan ilegalmente en los países de la OCDE puede llevar a los responsables de la formulación de políticas a subestimar el alcance del problema y su impacto sobre la opinión pública, según el informe. Las políticas para combatir el trabajo ilegal no deben limitarse a los controles de verificación y repatriaciones forzadas sino incluir el fortalecimiento de inspecciones laborales, eso crea caminos legales para la migración laboral conforme a las necesidades del mercado del empleo y un combate más eficaz contra el empleo informal, en general.

También, por vez primera, las Perspectivas de la migración internacional presenta datos consolidados sobre todas las categorías de migración laboral temporal, incluido el trabajo estacional. En total, los países de la OCDE albergan a más de 4.2 millones de trabajadores extranjeros temporales (11% más con respecto a 2016), la mayor cifra jamás registrada, lo que refleja una demanda continua de mano de obra en todos los niveles de preparación académica en muchos países de la OCDE.

La edición de 2018 destaca que la tasa de empleo de los migrantes en los países de la OCDE aumenta 1% por contribución hasta 2016, a 67.1%. La mejora entre 2016 y 2017 fue más acusada para las mujeres de origen extranjero, cuyas tasas promedio de participación y empleo aumentaron más rápido que las de los hombres inmigrantes.