Existen grandes brechas para el empoderamiento de las mujeres: ONU Mujeres

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ONU Mujeres presentó  su informe insignia “Hacer las promesas realidad: La igualdad de género en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. A través de evidencias y datos concretos, el informe demuestra la naturaleza generalizada de la discriminación en contra de las mujeres y las niñas en todo el mundo y recomienda medidas prácticas para dar cumplimiento a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Dos años y medio después de la adopción de la Agenda 2030, este informe —el primero en su tipo— examina, desde una óptica de género, el progreso alcanzado y los desafíos pendientes para la implementación de los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS). La Agenda, enfocada en la paz, la igualdad y la sostenibilidad, ofrece una potente narrativa alterna al incremento actual de los conflictos, la exclusión y la degradación ambiental. Pese a ello, las mujeres se enfrentan a un conjunto de desafíos sin precedentes en todas estas áreas, por lo que se hace necesario adoptar una serie de medidas urgentes para superarlos.

Por ejemplo, los nuevos análisis que aporta el informe muestran lo siguiente:

  • En 89 países con datos disponibles, el número de mujeres y niñas que viven en condiciones de pobreza asciende a 330 millones. Esto significa que hay 104 mujeres viviendo con menos de USD 1,90 al día por cada 100 hombres en la misma situación. La brecha de género se ensancha particularmente durante la edad reproductiva.
  • Más del 50 por ciento de las mujeres y las niñas en medios urbanos de los países en vías de desarrollo viven en condiciones donde carecen de al menos uno de estos recursos: acceso a agua limpia, instalaciones sanitarias mejoradas, una vivienda durable y espacio suficiente para vivir.
  • La eliminación de todas las formas de violencia en contra de las mujeres y las niñas es una condición indispensable para forjar sociedades pacíficas; sin embargo, 1 de cada 5 mujeres menores de 50 años de edad experimentaron violencia física o sexual a manos de su pareja en los últimos 12 meses.
  • Entre 2010 y 2015, en el mundo se perdieron 3,3 millones de hectáreas forestales. Las mujeres pobres de medios rurales dependen de los recursos de uso común, por lo que resultan especialmente afectadas cuando estos se agotan.

En la presentación del informe, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, expresó: “El mundo entero se comprometió a través de los ODS a no dejar a nadie atrás. Los nuevos datos y análisis de este informe indican que a menos que se acelere considerablemente el progreso en materia de igualdad de género, la comunidad internacional no podrá cumplir con su palabra. Es una llamada urgente a la acción, y el informe hace recomendaciones sobre qué camino tomar”.

En el informe se destaca hasta qué punto las distintas dimensiones del bienestar y las carencias se cruzan entre sí en la vida de las mujeres y las niñas. Una niña que nace en un hogar pobre y es forzada a un matrimonio precoz, por ejemplo, tiene más probabilidades de abandonar la escuela, dar a luz a temprana edad, sufrir complicaciones durante el parto y padecer violencia —situaciones que se busca erradicar a través de los ODS— que una niña de un hogar con mayores ingresos que contrae matrimonio a una edad más tardía.

El informe también va más allá de los promedios nacionales para develar las profundas brechas que existen entre las mujeres y las niñas, quienes, incluso en un mismo país, viven en mundos completamente distintos en función de sus niveles de ingresos, factores como la raza o la etnia o el lugar donde habitan. En los Estados Unidos, los índices de pobreza entre las mujeres negras y de los pueblos indígenas de Norteamérica y Alaska son más de dos veces más altos que los de las mujeres blancas y asiáticas. Al mismo tiempo, se registran disparidades igualmente impactantes en la esfera de la educación. El 38 por ciento de las mujeres hispanas del quintil de ingresos más bajo no completaron la enseñanza secundaria, mientras que el promedio nacional es del 10 por ciento. A través de otros estudios de caso y conjuntos de datos, el informe analiza a profundidad la situación en Colombia, Nigeria, Pakistán, Sudáfrica y Uruguay.

Asimismo, el informe ofrece un amplio rango de recomendaciones para lograr los cambios necesarios, con énfasis en cuatro ejes de acción clave.

  • Políticas integradas capaces de generar sinergias y ayudar a cumplir varios objetivos a la vez. El logro de la igualdad de género no es solo un objetivo importante en sí mismo, sino que es además un factor capaz de acelerar el cumplimiento de la Agenda 2030 y la obtención de un futuro sostenible para todas las personas. Por ejemplo, en el informe se muestra que la reducción de la carga del trabajo de cuidados no remunerado para las mujeres mediante el acceso a servicios de cuidado infantil gratuitos y universales les permitiría a éstas acceder a oportunidades de empleo, propiciaría la creación de trabajo decente en el sector de los servicios sociales y mejoraría los resultados en salud y nutrición infantil. Y, como muestran los modelos para Sudáfrica y Uruguay, la inversión podría autofinanciarse al menos en parte con la generación de nuevos empleos e ingresos fiscales suplementarios.
  • Más y mejores estadísticas. En la actualidad, no podemos determinar a ciencia cierta qué está ocurriendo con las mujeres en la totalidad de los 17 ODS. Por un lado, seis de ellos no poseen indicadores que mencionen de manera explícita a las mujeres y las niñas y, por el otro, la falta de datos de género periódicos y oportunos impide hacer un seguimiento apropiado.
  • La brecha de financiamiento para lograr un mundo sostenible puede, en efecto, cerrarse combatiendo la fuga de capitales no registrados —incluidos los flujos financieros ilícitos que afectan a los países en vías de desarrollo—, mediante la revocación de los recortes al gasto público que debilitan las redes de seguridad y los servicios esenciales tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo y, en tercer lugar, mediante el uso de todas las estrategias disponibles para aumentar los ingresos internos.
  • Garantizar la rendición de cuentas por parte de aquellos que ostentan el poder con respecto a los compromisos en materia de igualdad de género. En este esfuerzo, es indispensable la participación de una sociedad civil activa dotada de espacio para expresarse.